Tres décadas de un torero irrepetible

El pasado lunes, 16 de marzo, tendría que haber sido. Todo estaba preparado para que, en Valencia, con un mano a mano con Pablo Aguado y ante toros de Juan Pedro Domecq, se festejase por todo lo alto el trigésimo aniversario de la alternativa de Enrique Ponce. Pero el coronavirus, que ha paralizado la vida de toda España, también se ha llevado por delante el festejar como toca esta efeméride que viene a resaltar, al margen de un curriculum tan inigualable como irrepetible, la magnitud del torero valenciano.