Cumpleaños feliz

Albacete, 9 de septiembre. Segunda de feria. Lleno.

Cuatro toros de Domingo Hernández, primero, segundo, tercero y quinto, y cuatro de Garcigrande. Desiguales de presentación y juego, destacando el cuarto, “Orgullito”, número 55, de Garcigrande, que fue indultado.

El Fandi (de azul pavo e hilo negro), oreja y ovación.
Miguel Ángel Perera (de blanco y azabache), oreja y ovación.
Alejandro Talavante (de purísima y pasamanería negra), oreja y dos orejas.
Roca Rey (de blanco e lo negro), dos orejas y rabo simbólicos y dos orejas.

De las cuadrillas destacaron Javier Ambel, Curro Javier y Juan José Trujillo.

Rubén enciende la feria

Albacete, 8 de septiembre. Primera de Feria. Tres cuartos de entrada.

Toros de La Quinta, bien presentados y de juego desigual, destacando sobre todos el lidiado en primer lugar.

Andrés Palacios (de blanco y azabache), oreja y ovación tras aviso.
Rubén Pinar (de carmín y oro) oreja y dos orejas.
Miguel Tendero (de negro y plata) silencio y ovación.

Saludaron tras banderillear Rafael García y Javier Tornay.

Se empieza a reconocer a Román. Artículo de Paco Delgado

Dentro de las singularidades de un negocio tan peculiar y atípico  como el de los toros -en el que no hay, salvo las honrosas  excepciones que confirman la regla, una estructura empresarial que lo  sustente, sin estudios de mercados, cuentas de resultados, marketing  ni herramienta alguna que pueda hacer pensar que se esté ante un  sistema mínimamente operativo y solvente y cuya mayor similitud con  empresas que sí lo son estriba en que se trata de una actividad que  se realiza para obtener un beneficio- no es la menor el que se tenga  en una no pequeña consideración a los protagonistas principales del  mismo: los toreros. Y aunque pueda sonar extraño -casos hay de sobra  para desmentirlo-, si se compara con otras actividades empresariales  no es tan difícil establecer una gran diferencia favorable al mundo  del toreo.