De limosnas, burlas y actitud

En ese particular vía crucis a que el gobierno se ve abocado por mor de las ínfulas y delirios de grandeza de su presidente, que no tiene empacho en ponerse en manos de quien sea con tal de seguir gastando la Moncloa, el Falcon y mantener viva su ilusión de ser quien no es, ya se han propuesto las cuentas que se pretende sean aceptadas para no tener que prorrogar las que Rajoy estableciera en la legislatura anterior y hacer, otra vez, el ridículo y, quien sabe, si perder la poltrona. Vivimos presos de ambiciones ajenas y rehénes de políticos sin escrúpulos ni vergüenza.