Toledo fue una fiesta

Toledo, 31 de mayo. Tradicional corrida del Corpus. Lleno.

Toros de Garcigrande y Domingo Hernández.

 

Morante de la Puebla, oreja tras aviso y ovación

El Juli, silencio y dos orejas

Alejandro Talavante, ovación y dos orejas

Alvaro Lorenzo, dos orejas y oreja.

Savia nueva

Granada, 31 de mayo. Segunda corrida de la Feria del Corpus. Un tercio de entrada.

Cinco toros de Salvador Gavira García y un sobrero de Albarreal, quinto.

Antonio Ferrera, oreja y ovación.
José Garrido, oreja y dos orejas.
Ginés Marín, saludos y dos orejas.

Todo suma, nueva opinión de Paco Delgado

Aunque lo visto en el ruedo en los últimos tiempos -para no hacerlo  muy largo: en lo que va de temporada, o, centrando todavía más el  tema, en este San Isidro que no parece tener fin- hace aflorar la  ilusión y la esperanza, con grandes actuaciones de muchos toreros y  muchos toros, también, dando juego y posibilidades, el panorama en  torno al espectáculo taurino, la tan denostada fiesta nacional, no  parece halagüeño ni pinta bien. Demasiados enemigos en contra, muchos  intereses en juego, un gran desconocimiento en quienes atacan y la  proverbial falta de unión del sector hacen que la situación sea complicada.