El toreo es grandeza. O la grandeza del toreo

Al margen de la tan increíble como extraordinaria belleza que surge del duelo entre el hombre y el toro en el marco de una plaza y durante la celebración de un festejo -y de otras muchas connotaciones de orden tanto estético como técnico-, la verdadera grandeza del toreo estriba en la posibilidad cierta de la cornada. De la cogida. De unas consecuencias que pueden ser fatales.