Gema González, un ejemplo a seguir. Artículo de Carlos Bueno

Es tiempo de hipocresía, de falsas apariencias, de medias verdades que no comprometan. Se valoran las formas por encima del fondo. Se deprecia el valor de la palabra. Los políticos miden cuanto dicen para captar un voto más, y si el tema es taurino evaden respuestas claras y concisas. Cuesta encontrar un valiente que respete la libertad de cada cual de ir o dejar de ir a los toros y que, a la vez, presuma de afición. La alcaldesa de Valdemorillo ha demostrado ser una de esas rara avis que huye de estereotipos y prejuicios y desde el ayuntamiento ha organizado una feria de San Blas modélica.

Picar con fundamento. Artículo de Carlos Bueno

Los picadores son quienes mejor conocen la medida del castigo que cada toro requiere. Saben que hay astados que apenas necesitan ser picados, pero están supeditados a la categoría de la plaza y a la voluntad del matador. Son “los malos de la película”, cuando su función debería ser tan necesaria como emocionante. Sólo hay una forma de que su labor recupere el interés que merece, y es que el toro suba enteros en casta.

El milagro del futuro. Artículo de Carlos Bueno

Teniendo en cuenta la nula promoción de las escuelas de tauromaquia y la corriente anti que invade la sociedad, que hoy en día sigan apareciendo jóvenes con ansia de ser matadores tiene halo de milagroso, y si encima se trata de chavales sin antecedentes taurinos en la familia el milagro parece más grande todavía. De ellos dependerá que el toreo tenga futuro. Es cuestión de que se comprometan de verdad con su profesión y se enfrenten a toros íntegros y bravos.