La flor y el premio de Judas. Artículo de Carlos Bueno

Después de discriminar a los profesionales taurinos durante más de seis meses con promesas incumplidas sobre su derecho a las prestaciones por desempleo, después de denegar a los ganaderos de bravo las ayudas que sus colegas sí que disfrutan y después de arrinconar a la tauromaquia dejándola fuera de los 200 millones extra de presupuesto del que dispone el área de Cultura del Gobierno, el Ministerio le concede a la Fundación Toro de Lidia el Premio Nacional de Tauromaquia 2020. Ahora es el momento de visibilizarse en los medios de comunicación y en la sociedad, de reclamar lo que es de justicia. Y no hay mejor manera que rechazar el premio de Judas, un apoyo envenenado y traidor.