Compromís y Podemos siguen con la cantinela. Artículo de Carlos Bueno

Dicen que los toros no tienen color político, pero la verdad es que hay quien se empeña en dejar bien claro que el antitaurinismo sí que lo tiene. Gran parte de la voluntad abolicionista más parece un intento por contentar a una parte del electorado muy vociferante y de colocar a miembros del partido que un movimiento con una base sólida que haya analizado el desastre medioambiental, ecológico, zootécnico, económico, histórico, artístico, festivo y personal que ello comportaría.

La danza de los taurinos. ¿Sobran los empresarios de primera… y se impone el relevo?

Nos tenemos que animar. Ahí estuvo Córdoba. La primera y la única de las plazas de primera. Ahí estuvo Toledo en sus dos versiones de la capital y Consuegra. Y ahí Fuengirola. Ahí está la catarata de novilladas sin y con picadores que no cesa, con las Escuelas, Centros oficiales, Federación y televisiones privadas y públicas. Qué ejemplo más bueno.